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    Por qué el diseño de una copa de vino puede perjudicar el gusto de la bebida

    Existen varios mitos sobre lo que perjudica el gusto del vino. Algunos comentan que unos cubos de hielo estropean un óptimo vino, en tanto que otros juran que los críticos expertos tienen paladares superiores que el resto de los sencillos fatales. No obstante, hay una creencia sobre el diseño de las copas de vino que parece ser sí está fundamentada en la realidad.

    ¿Puede el diseño de una copa modificar el gusto de un vino? El escritor Mark Wilson era escéptico sobre esto hasta que conoció a Maximilian Riedel, el presidente de una compañía que ha fabricado copas de vino a lo largo de once generaciones. Wilson pasó una hora con Riedel, cuya compañía fabrica copas particulares para las distintas variedades de vino, y al finalizar la hora, se había convertido en fiel.

    Según Wilson, todo es dependiente de la forma de las copas. El volumen, el diámetro de arriba y el arco de la copa tienen la posibilidad de modificar el gusto. ¿Por qué? Resulta que todas estas cambiantes administran cómo y dónde cae el vino en tu lengua, lo cual perjudica el gusto.

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    Nostálgicos del viejo diseño de las naranjas valencianas

    La industria de la naranja valenciana fue una de las pioneras en la utilización de marcas comerciales y de interfaz para extenderse fuera de España, y es exactamente en Holanda donde un grupo de artistas transporta treinta años recuperando todo aquél material gráfico generado en la Comunitat Valenciana

    VALÈNCIA. Donde hubo industria (y hombres de negocios con perspectiva estratégica) se ha creado el diseño, porque de esta manera es como ya ya hace siglos las compañias tenían en cuenta que poseían un elemento definitivo con el que competir. Y este fue la situacion de la naranja valenciana, que ya doscientos años siglos atrás salía al mercado en todo el mundo y descubrió en el diseño gráfico un arma comercial primordial para llevar a cabo sus marcas memorables.

    Las compañias frutícolas poseían nombres poco comerciales y solamente recordables, menos todavía para un mercado anglosajón que necesitaba referentes y nombres con alguna épica para conectar. El engaging, el branding y el naming de hoy, que ya lo hacían nuestros bisabuelos, y de esta manera es como cerca de los almacenes de fruta salió confeccionando un tejido de compañias gráficas, desde fábricas de papel a imprentas e ilustradores de publicidad o pintores y grafistas para liberar a la imaginación valenciana que terminó en talleres de litografía perfeccionados en la cartelería de la Feria de Julio y además deFallas.

    La etiqueta naranjera fue la reina del primer enorme formato comercial de un producto valenciano. Los almacenes lanzaron al mercado cientos de marcas que les daban elasticidad para ubicar unas u otras en diferentes mercados, algunas veces comentando de caracteristicas, otras con tópicos españoles y hasta con mujeres que recordaban a actrices de Hollywood, y con estas etiquetas se estampaban las cajas que contenían las naranjas y hasta el papel de seda que las protegía,todo por lo general con diseños muy coloridos para llamar bien la atención.

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    Una boda de interfaz para la heredera de Inditex

    Marta Ortega opta por una ceremonia íntima pero con una enorme fiesta posterior para su matrimonio con Carlos Torretta

    Una de los cuestiones más peliagudas de ese desembarco en Normandía que es una boda es la selección del lugar de la festividad. O de las celebraciones, según con los usos de la alta sociedad. No obstante, cuando se tiene un parque inmobiliario nada desdeñable a pie de casa, todo se reduce. Marta, hija de Amancio Ortega Gaona y de Flora Pérez Marcote, se casará con Carlos, hijo de Roberto Torretta y de Carmen Echeverría, el siguiente 16 de noviembre. Lo va a hacer seis años y medio luego de su primer matrimonio y unos 4 de su divorcio, y va a ser en A Coruña, pero no repetirá ninguno de los niveles de aquel primer link con el jinete Sergio Álvarez.

    Entonces, febrero de 2012, la hija chiquita del dueño de Inditex festejó eso que llaman preboda en el Hotel Finisterre, y la ceremonia y la fiesta tuvieron lugar al día siguiente en el pazo de Drozo, propiedad de la familia (de ella) en Cambre. En esta oportunidad los niveles son tres, y todos diferentes. Claro que ninguno se acerca en glamur a los ambientes que la novia frecuenta con asiduidad desde que es pareja de Torretta, un hombre del área de la tendencia, aunque no de la confección. Además se conjetura que entre los invitados va a existir en este momento varios más representantes del papel cuché que entonces, que se redujeron a Athina Onassis y a la soprano Aihnoa Arteta, parejas de jinetes, además.