Posted on 23 April 2009, 20:59, by Eduardo, under Letras.
Nuevo libro de prosa de David Bellarosa acerca del USA de hoy. A continuacion unos poemas.
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On New Year’s Eve
She left before midnight
And never saw
That boyfriend again
She went home to her apartment
Got undressed
Sat on her couch
In the expensive lingerie
With her cats
And ate a tuna melt
By herself
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In the bathroom,
you lost your last baby tooth
It fell on the floor by the toilet
when you hit your mouth on the sink
You wouldn’t take the medicine
your mother was trying to give you
She sopped up the blood
with your socks
and gave you the money
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He’s dead
He went to Detroit
And somebody killed him
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Don’t worry about me,
he said,
I’m not gonna be on the road
I’m gonna be selling to all the big guys
I’m gonna go national
I’m gonna get on planes
I’m not gonna be getting dressed up everyday
and getting in the car
not knowing where to go
David hara una gira alrededor del USA este verano. Si les gusto esto, pueden comprar una copia aqui. Y en version electronica para kindle aqui.
Posted on 23 April 2009, 0:23, by Stefan, under Colectiva, Letras.
Don Francisco, yo lo he admirado desde niño, recuerdo cuando con mi abuela nos sentábamos en su cuarto anciano como ella a ver su programa de sábado, mirábamos como el rosado de las luces era como el rosado de la escenografía y el rosado de sus cachetes de animal porcino. Las patojas tan galanas, decía mi abuelita cuando lo miraba a usted con un brillo juvenil en las cataratas, un brillo distinto al que vi el día que me pidió le leyera a Juan Ramón Jiménez en su lecho de muerte, no pues, cómo iba a ser. Ah, Don Francisco, siempre he admirado esa su manera tan natural y espontánea de somatar la verga, poder es saber cuándo bajarse el zipper, y a veces, en mis más iluminados momentos, lograba ver como su lengua descendía hasta su pantalón y abría las puertas a una nueva sensibilidad. Usted es mi santo de las babies, don Fran, usted es todo lo que ese maricón de Velasco nunca pudo ser.
Posted on 12 March 2009, 0:44, by Stefan, under Arte, Letras.
El día 29 de septiembre del 2000 realicé una acción, la cual consistió en asaltar a una persona con apariencia de clase media. Se realizó de la siguiente manera: armado con una pistola salí a una calle de la Zona 10, paré a un hombre como de unos 44 o 45 años, pelo castaño y escaso, un poco pasado de peso, le apunté a la cara diciéndole: esto no es un asalto, es un préstamo, y se lo devolveré en lenguaje visual para sus hijos. Dicha persona me entergó Q847.35. Esta obra está siendo patrocinada por el hombre que fue asaltado, con lo cual se ha financiado las invitaciones, montaje y parte del brindis de esta muestra.
A-1 53567/Guatemala 21/10/508 D.O.
(El Préstamo fue presentada en vinilo negro sobre la pared por el artista conceptual guatemalteco A-1 53567 en el proyecto para el arte contemporáneo en Guatemala, en el año 2000.)
Posted on 3 March 2009, 23:49, by Stefan, under Letras.
“¡Ése fue, ése fue!” gritó alguien.
Juan volteó a ver atrás suyo y descubrió a un mimo que se acercaba con una mueca de urgencia. Hilillos de sudor bajaban por su frente y le daban un aspecto siniestro al rostro blanco. Que poco profesional, pensó Juan. Vendedores ambulantes, oficinistas, ayudantes de bus, tres payasos y un perro que cojeaba de la pata trasera seguían al mimo a poca distancia. El perro parecía feliz.
“¡El de camisa azul, el de camisa azul!” gritó el mimo.
Juan vio al tipo a una cuadra, maniobrando atolondrado entre los puestos de venta. Entendió de inmediato. Se puso la chaqueta y empezó a correr tras él. Discos y zapatos y muñecas chinas desbordaban sobre la sexta avenida. Vendedores salían de quioscos abultados ante el griterío del mimo. Algunos se unían a la persecución. La mayoría se quedaba atrás, abrazándose a sí mismos mientras balanceaban sus cuerpos sobre el filo de la banqueta.
“¡A la derecha! ¡A la derecha!”
Juan sintió el bulto del revólver contra el vientre. Pensó en sacarlo pero el otro se había alejado y hubiera sido difícil alcanzarlo con pistola en mano. Volteó a ver y unos cuantos vendedores aún lo seguían de cerca. El mimo jadeaba a la distancia.
“¡Ahí arribita! ¡Ahí arribita!”
Una tortillera meneó la cabeza de arriba a abajo, señalando con los labios apretados hacia una callejuela. La gran cesta amarilla descansaba entre sus brazos. Juan siguió corriendo lo más rápido que pudo.
“¡Apúrele, apúrele que se va! ¡Apúrele que…”
Le dolían las piernas y algo retumbaba en algún lugar indeterminado de su tórax. Brincó sobre la banqueta. Dos niños de uniforme escolar se hicieron a un lado para dejarlo pasar. Vio una camisa azul que cruzaba a la izquierda y saltó sobre un tragante mientras viraba. Cayó mal pero continuó recto, cojeando, con sus dedos envolviendo el mango duro del revólver.
“¡Ahí está! ¡Ahí está!”
Un bus enorme pasó a toda velocidad. Dejó una espesa nube gris y el olor de embrague chamuscado lo asfixió. Iba a parar pero escuchó que alguien más lo alentaba.
“¡Por ai va, por ai va! ¡El de chaqueta, el de chaqueta!” gritaban a sus espaldas.
Juan continuó con ojos llorosos y el arma empuñada, pero cuando llegó a la próxima esquina sólo tuvo un segundo para entender que lo mejor era seguir corriendo, quizás era mejor ya no ver hacia atrás.
Posted on 8 February 2009, 16:36, by Stefan, under Letras.
El señor cortó un pan tieso por la mitad y lo puso brevemente sobre la parrilla y luego, con sus pinzas, removió las salchichas en una gran olla de agua caliente hasta que pareció decidirse por una y la atrapó como si fuese un pez vivo.
“¿Con qué lo quiere, jefe?”
Llevaba puesto un delantal azul oscuro y sucio y una gorra negra con el logotipo de Ferrari.
Posted on 27 November 2008, 0:52, by Stefan, under Letras.
Ella le preguntó por cuarta vez, insistente.
⎯ ¿Te espero en el Café Troya o en el Ítaca?
⎯ Hmm, sabés, mejor nos vemos más tarde en la casa ⎯ respondió él para no comprometerse demasiado.
Posted on 21 November 2008, 15:05, by Stefan, under Letras.
El siguiente texto es un fragmento de la novela Managua, Salsa City (¡Devórame otra vez!) del guatemalteco Franz Galich, quien vivio mucho tiempo en Nicaragua y murio el año pasado…
Pero lo peor de todo es que después del terremoto se creyó que Dios podía ganar y finalmente volvió a perder y así seguirá pasando hasta el final de los siglos, donde Dios tal vez logre vencer al Diablo, pero para mientras, aquí en el infierno, digo Managua, todo sigue igual: los cipotes piderreales y huelepega, los cochones y las putas, los chivos y los políticos, los ladrones y los policías (que son lo mismo que los políticos, sean sandináis o liberáis o conservaduráis, cristianáis o cualquiermierdáis, jueputas socios del Diablo porque son la misma chochada). Yo por eso no soy nada, ni chicha ni limonada, como dice la canción que tanto oímos en aquellos años de runga, cuando creíamos en lo que nos decían, ahora creo sólo en lo que cargo entre las bolsas…o sea que no creo en nada porque sólo palmado camino, pero tengo eggs y muchas ganas de culiar o cualquier cosa, así de simple, lo importante es vivir, hacer algo, ¡no quedarse parqueado porque entonces sí te lleva la gran pu-pu…ta!
Posted on 7 November 2008, 11:16, by Stefan, under Letras.
En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.