TRANS 2.0: Don Francisco, yo lo he admirado desde niño
Don Francisco, yo lo he admirado desde niño, recuerdo cuando con mi abuela nos sentábamos en su cuarto anciano como ella a ver su programa de sábado, mirábamos como el rosado de las luces era como el rosado de la escenografía y el rosado de sus cachetes de animal porcino. Las patojas tan galanas, decía mi abuelita cuando lo miraba a usted con un brillo juvenil en las cataratas, un brillo distinto al que vi el día que me pidió le leyera a Juan Ramón Jiménez en su lecho de muerte, no pues, cómo iba a ser. Ah, Don Francisco, siempre he admirado esa su manera tan natural y espontánea de somatar la verga, poder es saber cuándo bajarse el zipper, y a veces, en mis más iluminados momentos, lograba ver como su lengua descendía hasta su pantalón y abría las puertas a una nueva sensibilidad. Usted es mi santo de las babies, don Fran, usted es todo lo que ese maricón de Velasco nunca pudo ser.



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